Con la intención de conocer mejor los vacíos de la respuesta humanitaria y la situación real de los migrantes venezolanos en Colombia, la agencia Bethany Global Services organizó una encuesta en las ciudades de Bogotá, Tunja y Duiama e invitó a la Fraternidade-  Misiones Humanitarias Internacionales (FMHI) a participar.

La encuesta se realizó el 22 y 23 de enero y se entrevistó a 34 personas, incluidos colombianos, venezolanos y empleados de organizaciones que brindan servicios a migrantes.

La falta de trabajo es la mayor dificultad que enfrentan los venezolanos entrevistados. También informan que desconocen la mayor parte de la ayuda ofrecida por las agencias internacionales a los migrantes y dijeron que, en general, se sienten bien recibidos por los colombianos, aunque algunos afirman haber sufrido por prejuicios y discriminación.

Los misioneros Fraternidade-Misiones (FMHI) y el equipo de la agencia Bethany realizaron entrevistas en varias partes de la capital colombiana, Bogotá. En un hospedaje próximo  al centro de la ciudad, escucharon informes de los migrantes sobre las duras condiciones en que viven: a pesar de pagar el alquiler, cada familia vive en una habitación pequeña con baño, sin ventilación y la iluminación en los pasillos es pobre.

Entre los entrevistados, se escuchó a algunos colombianos que informaron que entendían la dificultad que enfrentan los migrantes, otros mostraron mucha resistencia y un fuerte sentimiento negativo hacia los venezolanos debido a episodios de robo y crimen en general en el centro de Bogotá.

Seguir adelante

Cuando se les preguntó cómo los migrantes enfrentan el estrés generado por la situación en la que viven, algunos dijeron que tenían apoyo familiar, pero la mayoría informó que simplemente “respiran profundamente y siguen adelante”.

La encuesta también señala que algunos niños han tenido acceso a la escuela y manifiestan que están contentos con esta actividad, según el informe de las madres, “esto trajo una mayor tranquilidad a las familias”.

Niños y adolescentes

La encuesta realizada por la agencia Bethany Global Services y la Fraternidade-Misiones Humanitarias Internacionales (FMHI) incluyó dos ciudades en el interior de Colombia, Tunja y Duitama. En estas ciudades, la investigación tuvo como objetivo identificar e iniciar programas o intervenciones para proteger y ayudar a los niños y adolescentes migrantes y desplazados, en tránsito o la determinación de quedarse.

La investigación señaló que hay vacantes para niños en las escuelas de Tunja, pero el municipio no tiene un centro de apoyo para migrantes.

Cansancio y hambre

Se identificó una familia de caminantes con tres hijos, cuatro mujeres y cuatro hombres. Estaban con hambre, fríos y cansancio. Dos niños tenían molestias y vómitos. No encontraron refugio en Tunja para descansar por la noche, comer o higienizarse.

Según una persona colombiana que ofrece ayuda a los caminantes y no quería ser identificada, hay brotes de xenofobia en la región y ella misma ha sido amenazada por ayudar a los migrantes. Señala que faltan rutas de apoyo en toda el área, alimentos en los refugios y también que hay informes de reclutamiento y secuestro en una de las ciudades de Boyacá.

Duitama

En el municipio de Duitama, se visitó un grupo familiar de 15 personas que residían allí. Según los equipos que llevaron a cabo la investigación, “es un grupo muy cercano, varios de ellos son músicos, trabajan y luchan para mejorar sus vidas”.

“Participar en esta investigación, hablar con la gente y ver la necesidad real de los migrantes es esencial para que podamos ofrecer una respuesta más efectiva a esta situación”, cita la misionera de la Fraternidade-Miss (FMHI), Priscila Vasques.