La programación especial en conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el 9 de agosto, reunió a niñas, niños y adultos de los grupos étnicos Warao y Eñap’a. Talleres de arco y flecha, música, teatro y danzas típicas fueron algunas de las actividades realizadas en el refugio Pintolândia en Boa Vista.

Los indígenas venezolanos participaron directamente de la organización del evento y con gran alegría representaron sus costumbres y creencias en un encuentro de celebración de  la consciencia de unidad y paz entre las diferentes culturas.

“Nada mejor que proponer a los pueblos originarios  compartir un poco con nosotros lo que son, la verdad que guardan en sus pechos, en sus corazones y la cultura de cada uno.  Se demostraron mutuamente que hay tanto por lo que vivir, que hay mucha cultura para compartir ”, afirma Anderson, misionero de Fraternidade- Federación Humanitaria Internacional.

El Instituto Boa Vista de Música también estuvo presente durante el programa especial del 9 de agosto. Los voluntarios, que realizan talleres gratuitos semanales en el refugio, hicieron una presentación con actividades rítmicas.

“La música tiene un poder inmenso. Trabajar con los indígenas rescatando las canciones, la percepción, el amor de uno por el  otro es muy gratificante ”, dice el profesor Martins.

El mismo día, la Banda Kruviana también hizo una presentación en el refugio Pintolândia. El grupo forma parte del programa de extensión de la Universidad de Roraima (UFRR) del Instituto Insikiran.

“Vinimos a hacer una breve presentación, el tema de la música es un lenguaje universal. Es un intercambio de conocimientos entre nosotros y ellos, pueblos indígenas, independientemente de cuáles sean “, dice el músico Makdones Santos.

La integración de la cultura indígena original con la rutina del refugio es una búsqueda permanente de los misioneros en los diversos frentes de interacción con los refugiados.

El refugio Pintolândia, uno de los cinco administrados por la Fraternidade- Federación Humanitaria Internacional en Roraima, actualmente alberga a más de 560 indígenas venezolanos de los grupos étnicos Warao y Eñap’a, la mayoría niñas, niños y jóvenes.