Por tercer año consecutivo, representantes de la Red de Luz Norte-Noreste y de la Red de Luz Venezuela se reunieron en Roraima para el Encuentro Sagrado Llamado de Roraima, realizado en la Comunidadde Luz Flor del Sagrado Tepui.

 La edición de 2025, que tuvo lugar entre el 21 y el 23 de noviembre, forma parte de un ciclo iniciado en 2023 y concebido para celebrarse al final de cada año, período que favorece la síntesis de las experiencias vividas, la actualización de los procesos en curso y la renovación del compromiso con el servicio desarrollado a lo largo del año.

Según Fray Thomas, administrador de la comunidad, la elección de Roraima como sede del encuentro pone de manifiesto los retos geográficos y logísticos a los que se enfrenta la Red-Luz. Situada en el extremo norte del país, la región supone grandes distancias, un acceso predominantemente aéreo y elevados costos de desplazamiento, lo que hace que la presencia física de los grupos sea un ejercicio constante de organización, planificación y compromiso. La Red que sustenta la Comunidad- Luz es amplia, distribuida por los estados del norte y noreste de Brasil, además de Venezuela, lo que exige estrategias específicas para mantener la cohesión y la continuidad del trabajo.

Fray Tomás explica que el encuentro anual busca, precisamente, reducir simbólicamente estas distancias. Al reunir, aunque sea por pocos días, a miembros con diferentes niveles de cooperación —residentes, colaboradores y participantes de la Red-Luz se crea una experiencia concreta de vida comunitaria. En este contexto, compartir las tareas, las comidas, el silencio y la convivencia cotidiana amplía la percepción de la importancia de la contribución de cada persona al sostenimiento del trabajo colectivo. «Es una oportunidad para manifestar, a pequeña escala, lo que debería ser nuestra vida cotidiana, pero que no siempre es posible debido a las circunstancias materiales y geográficas», señala.

Uno de los aspectos más destacados del Encuentro de 2025 fue la realización de sintonías al amanecer. Para fray Thomas, este momento tiene un significado especial dentro del trabajo desarrollado en Roraima, ya que el silencio, la atención al entorno y la luz de la mañana favorecen una escucha más profunda y una conexión más clara con el sentido del servicio realizado por la Comunidad-Luz. Estas experiencias se sumaron a caminatas silenciosas por los espacios considerados sagrados, creando un ambiente propicio para la reflexión, la interiorización y la renovación interior de los participantes.

La programación también incluyó momentos de expresión musical, una característica de la Comunidad-Luz. Los ensayos y las presentaciones contaron con la participación de gran parte del grupo, con cantos en su mayoría de autoría interna, lo que reforzó el carácter contemplativo e integrador de la experiencia. Además, se realizaron momentos de estudio y orientación: el sábado, una conversación en línea con fray Luciano, transmitida también a los grupos de la Red-Luz Norte-Noreste y Venezuela; y el domingo, una actualización sobre los aspectos internos y externos del proceso de manifestación de la Comunidad-Luz en Roraima.

Otra novedad de esta edición fue el hecho de que todos los participantes se alojaron en la propia Comunidad-Luz, algo inédito en los tres encuentros realizados hasta ahora. En total, 35 personas participaron en el evento, 13 residentes y 22 procedentes de otros estados. Los contenedores utilizados como oficina y sala de oración se adaptaron como dormitorios colectivos, además de habilitarse otros espacios para el alojamiento. Esta convivencia intensiva fortaleció los vínculos, amplió el sentido de pertenencia y favoreció el reparto de responsabilidades en el cuidado de los espacios y la organización de las actividades.

Para fray Thomas, esta experiencia puso de manifiesto un aprendizaje fundamental: la necesidad de invertir continuamente en estrategias que permitan el encuentro y la presencia a lo largo del año, y no solo en momentos puntuales. Destaca que, cuando un mayor número de colaboradores logra reunirse, la Comunidad-Luz gana vitalidad, claridad de propósito y mayor capacidad para responder a los retos futuros. La presencia regular de miembros de la Red-Luz en Roraima se considera un paso importante para fortalecer la vida grupal, compartir las actividades cotidianas y sostener, de manera más equilibrada, el trabajo en curso.

Celina Santos, coordinadora de la Red-Luz Norte-Noreste, también destacó la importancia del encuentro realizado en Roraima. Para ella, el aspecto más destacado fue la profundización  construida a lo largo de los tres encuentros, especialmente en esta última edición, que se caracterizó por una fuerte integración entre los participantes. Ella destaca que articular una Red presente en once estados de las regiones Norte y Noreste es, al mismo tiempo, un gran desafío y una gran riqueza, que exige un ejercicio constante de unidad, diálogo y cooperación.

Según Celina, el encuentro anual, que se celebra desde la fundación de la Comunidad-Luz, ha demostrado ser un espacio fundamental para el fortalecimiento del grupo. En cada edición surgen nuevos aprendizajes que contribuyen a los procesos de transformación y maduración colectiva. El hecho de que todos se alojaran juntos, en esta ocasión, intensificó la convivencia y favoreció el acercamiento entre personas con diferentes formas de acción y niveles de responsabilidad, ampliando la comprensión del trabajo como una construcción compartida.

Como mensaje principal, Celina refuerza la importancia de participar en estos encuentros para aquellos que tienen esa posibilidad. Reconoce que no todos pueden estar presentes físicamente, pero destaca que el momento vivido en Roraima favorece la sencillez, la convivencia y la renovación interior, elementos que se reflejan en una postura más consciente, colaborativa y equilibrada ante los retos del servicio y la vida cotidiana.

El Encuentro Sagrado Llamado de Roraima concluyó el domingo por la tarde, con la ofrenda de los sacramentos y un momento de síntesis colectiva. Al final de las actividades, muchos participantes relataron una sensación de alineación interior, fortalecimiento de los vínculos y mayor claridad en relación con los próximos pasos del trabajo. El encuentro reafirmó la importancia de la presencia, la convivencia y la construcción conjunta como pilares para la continuidad y la profundización del camino recorrido por la Comunidad-Luz en Roraima.