El 21 de diciembre de 2019, la Fraternidade-FederaciónHumanitaria Internacional, organizó una recolección de la fibra de buriti, materia prima para la producción de las artesanías indígenas venezolanas de la etnia Warao, del abrigo Pintolândia, en Roraima.

 

La tradición de la cultura Warao tiene a la palmera buriti como “el árbol de la vida“, u ojidu en su propio idioma, ya que representa el sustento de toda la comunidad.

Con el tallo, se prepara una harina llamada yuruma, además de obtener gusanos muy nutritivos a partir de allí y usar la fruta para el consumo.

Además, la fibra de la hoja se utiliza como fuente de trabajo a través de la artesanía, con la producción de hamacas para dormir, cestas, bolsas, bandejas, jarros y otros objetos que, en 2019 ganaron una exposición en el museo La Casa del Objeto Brasilero, en San Pablo, donde el producto de la venta fue totalmente  entregado a  las artesanas. Y en sus celebraciones, además usan un trenzado de las hojas para adornar y decorar.

Colheita Buriti - Missão Roraima

Temprano en la mañana, el autobús llegó al refugio para transportar a mujeres y hombres para realizar esta experiencia en el buritizal, a las afueras de la ciudad de Boa Vista. En el camino, se distribuyeron botas de goma y machetes para ayudar en la cosecha

Las palmeras buritis generalmente crecen cerca del agua, y al cosechar el agua les llegaba casi hasta las rodillas. Aun así, el equipo se movilizó rápidamente. Unas pocas horas fueron suficientes para recolectar material para las próximas tareas.

Colheita Buriti - Missão Roraima

Cortar el brote de la nueva hoja de palmera buriti permite que el proceso sea sostenible, sin perjuicio del árbol, que rebrota cada tres meses, manteniendo el buritizal en  buenas condiciones de crecimiento

Después de la cosecha, la fibra pasa por un proceso manual de preparación, cocción y deshidratación hasta que está lista para la producción de la tela. Este cuidado permite fortalecerla, ya que la hace maleable y resistente para la artesanía.

Colheita Buriti - Missão Roraima

“Para mí es una alegría, porque están motivadas, se movilizan, las buscan. Las mujeres empujan como una necesidad de ellas y los hombres apoyan, pero algunas mujeres ya se han puesto de pie, subieron las escaleras … Poco a poco vamos logrando esto también, poco a poco ellas van creciendo”, comentó Fray Supremo de la Orden Gracia Misericordia, quien acompañó la actividad.

Actualmente, el albergue para refugiados indígenas venezolanos acoge a más de 580 personas de los grupos étnicos Warao y E’napa, originarios del Delta del Río Orinoco y de la Amazonía venezolana, respectivamente, y Pintolândia es uno de los 5 refugios bajo la administración de la Fraternidade Humanitaria FFHI.

El objetivo principal de esta acción, además de proporcionar apoyo y asistencia en la preservación de la tradición y la cultura de estos pueblos, también es proporcionar formas de comercializar y obtener sus propios ingresos a través de la artesanía, fomentando, así, la participación de la comunidad y la participación en la búsqueda de soluciones duraderas.

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