“Los libros no cambian el mundo. Los libros cambian a las personas, solo las personas cambian al mundo”. Esta frase del poeta Mario Quintana se puede aplicar perfectamente a Celita Schneider, una fotógrafa que, al recibir como regalo de su novio, Guilherme Valente, el libro Fraternidad Misiones Internacionales Humanitarias, escrito por Ana Regina Nogueira, vio su vida transformarse.

O poder transformador das pequenas ações

El libro narra las historias de los misioneros voluntarios de la Fraternidad – Federación Humanitaria Internacional (FFHI), quienes donaron sus servicios, amor y atención a causas humanitarias contundentes entre 2011 y 2018, en Brasil y en otros dieciséis países de África, América Latina, Asia, Europa y Medio Oriente, totalizando veintitrés misiones.

Impactada por la portada, ni siquiera podía abrir el libro. Cuando comenzó a leerlo, no pudo parar. Y no se detuvo. Se puso en contacto con la Fraternidad – Humanitaria FFHI), conoció de cerca los trabajos de la institución y poco después surgió la oportunidad de servir como fotógrafa en los refugios que albergan a refugiados venezolanos en Roraima.

O poder transformador das pequenas ações

Celita Schneider, fotógrafa y misionera de la Fraternidad – Humanitaria (FFHI)

“Quería ser los ojos de aquellos que no pueden estar allí. A través de la fotografía, las personas pueden ver, palpar el dolor, sentirse tocadas y contribuir. La fotografía, los videos y los libros nos llaman, cada uno a su manera, a despertar”, describe Celita.

A través de su mirada y de sus lentes, pudimos visitar refugios, conocer personas, aprender sobre su vida diaria, sus historias de vida, aún desde la distancia, compartimos miedos, alegrías y esperanzas. Su fotografía rompió fronteras, acortó distancias, nos acercó.

Fotografías tomadas por Celita durante su tarea en la Misión Roraima

“A veces me pregunto dónde irá a termina todo esto. ¿Nunca tendrá fin? Con cada información que recibo sobre lo que está sucediendo en todo el mundo y percibo que muchas situaciones son causadas por la acción de las personas, me siento desanimada. Pero aquí es donde entra la Fraternidad – Humanitaria (FFHI) con su accionar que la diferencia, como son la unión, la hermandad, el amor al prójimo. Y siento que cada uno puede contribuir y marcar la diferencia, aunque sea pequeña”, confiesa.

El 20 de junio, el mundo celebró, es decir, recordó, hizo memoria de los casi veintiséis millones de refugiados en todo el mundo. En ocasiones como esta, comprendemos el valor de las pequeñas acciones, como la de Celita, que amplían nuestra visión sobre la realidad. Tocados por este ejemplo, quizás podamos sentirnos un poco más decididos a movernos, creyendo que: “gente simple, haciendo cosas pequeñas, en lugares poco importantes, logra cambios extraordinarios”.

Fotografías tomadas por Celita durante su tarea en la Misión Roraima