Desperdício de alimentos

Mientras que alrededor de 870 millones de personas pasan hambre en el mundo, un tercio de los alimentos producidos se desperdicia diariamente, lo que equivale a 1300 billones de toneladas por año, según la Organización delas Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). 

Desperdício de alimentosEstas cifras alarmantes por sí solas revelan una enorme contradicción de nuestro tiempo, pero junto con estos datos, sin embargo, hay una serie de residuos incorporados que oscurecen aún más el escenario global. Esta cadena de producción y distribución de alimentos requiere agua, tierra, fertilizantes químicos, pesticidas, electricidad y combustibles fósiles. Y cuando la comida se desperdicia se lleva todos estos recursos que se utilizaron provocando impactos ambientales que pueden ser irreversibles.

Este 29 de septiembre, elegido por la ONU como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, señalamos algunas acciones sencillas que pueden contribuir a que se desperdicien menos alimentos a diario.

Evitando el desperdicio en la Misión Roraima Humanitaria

En el Refugio Nova Canaã, bajo la dirección de la Fraternidad- Humanitaria Internacional (FFHI), el Comité de Alimentos, que recibe las comidas de la empresa contratada por el ejército, realiza un cuidadoso trabajo diario en el control de la distribución de alimentos para que no haya desperdicio, y el excedente se utiliza para meriendas por la mañana y por la tarde.

Elisabete Soares, quien ya realizó la tarea de apoyo de la coordinación en el Abrigo Nova Canaã y también contribuyó a la actividad de control de distribución de alimentos, explica que “se preparan jugo de naranja, ensalada de frutas, crema y helado de banana y en ocasiones , cuando sobra carne, se hace un caldo ”.

Este sencillo trabajo, además de evitar el desperdicio, también contribuye al refuerzo nutricional de niños, mujeres embarazadas, ancianos, lactantes y enfermos.

Cambio de hábitos: una pequeña revolución posible

Como individuos, ¿cómo podemos evitar desperdiciar comida en nuestros hogares, en nuestras rutinas diarias? ¿Qué hábitos podemos incluir en nuestro cotidiano para minimizar este desperdicio?

Jacqueline Souza, colaboradora de la Comunidad-Luz Figueira, nos trae unos sencillos consejos sobre el cambio de hábitos en el día a día que pueden contribuir a reducir gastos en el presupuesto doméstico y que también ayudan a reducir el impacto ambiental.

Consumo consciente

Elija alimentos de temporada, ya que tienen mejor calidad, durabilidad, mayor contenido nutricional y menos pesticidas, además de ser más asequibles. “Los alimentos producidos fuera de su ciclo natural se elaboran de forma agresiva, utilizando muchos fertilizantes químicos o se modifican genéticamente para garantizar su producción durante todo el año”, advierte Jacqueline.

No se deje llevar por las apariencias

“Sea cauteloso. Cuanto más hermosa, más brillante y más grande sea la comida, más ‘problemática’ será”, advierte Jacqueline. Los pimientos, los tomates y las verduras muy brillantes y vistosas suelen ser los que más fungicidas y otros procesos químicos necesitan para matar orugas y otros ‘bichos’ ”. Jacqueline sugiere comprar esos alimentos más pequeños, de apariencia menos uniforme, porque “son los más naturales y orgánicos”

Cuidado en el hogar: evitar el desperdicio

“Es muy importante, al llegar a casa, poner los productos a remojo en vinagre o lejía al 1% ya que ayuda a reducir la cantidad de pesticidas. No elimina, pero reduce el exceso”, explica Jacqueline.

Los tubérculos deben lavarse y secarse con un paño y pueden conservarse en un ambiente natural fresco, no es necesario conservarlos exclusivamente en la heladera. En un entorno natural tienden a conservar más. Las verduras de hoja solo deben lavarse antes de consumirlas, ya que las hojas no se deterioran tan rápidamente. “Es bueno guardarlos en una bolsa de plástico, bien sellada, sin aire. Deben colocarse en el piso de la heladera, donde hace menos frío, para que las hojas no se quemen”.

Recetas rápidas y creativas

“Aquí en la comunidad no desperdiciamos nada, muchas cosas que podemos aprovechar, como las hojas y los tallos de las verduras, que son ricas en nutrientes, para caldos calientes, risottos de arroz y empanadas”, sugiere.

Las sobras del almuerzo pueden convertirse en deliciosos caldos para la cena. Basta batir todo en la batidora, añadir especias, tallos, verduras u hojas al gusto y la cena está garantizada.

Los tallos y hojas de rábano, remolacha, zanahoria o repollo se pueden usar en una farofa de plátano verde. Solo rehogarlos con los condimentos que se elijan, agrega la harina cocida (farofa) y ya está listo, se logra una farofa saludable.

Un mundo más consciente

Es necesario ampliar el entendimiento y fortalecer la acción de todos los sectores de la sociedad en relación al desperdicio de alimentos, a fin de reducir las pérdidas y desperdicios en toda la cadena de producción y consumo, lo que contribuirá a reducir los problemas que causan impactos ambientales, seguridad económica, social y de seguridad alimentaria, cuyas soluciones pueden representar importantes beneficios para el planeta y para los Reinos de la Naturaleza.

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