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Cura planetaria 8 – Ciencia sin consciencia – un cuerpo enfermo para ser tratado

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Parte – 8 – Ciencia sin consciencia – un cuerpo enfermo para ser tratado
Tema: Cura planetaria, Cura de la Humanidad

Impulso CuraEn la Parte 7 de esta Serie sobre la Cura Planetaria, recordamos cómo la Central Nuclear de Fukushima I en Japón, fue atacada seriamente por un tsunami que siguió a un devastador terremoto, en marzo de 2011 y donde una pesadilla del mundo se tornó realidad, convirtiendo un evento sísmico en una catástrofe nuclear incontrolable que dejó profundas marcas en el cuerpo  planetario.

La gran fuga de radiación desintegradora y letal de Fukushima fue de nivel 7, el más alto en una escala de desastres nucleares. Esa fue la apreciación de un técnico-administrativo sobre la catástrofe de Fukushima, que así la caracterizó.

El Comisionado europeo de Energía, Oettinger, G. se dirigió al Parlamento Europeo el 15 de marzo aclarando que el desastre nuclear fue un “apocalipsis”. Como la crisis nuclear entró en un segundo mes, los peritos reconocieron que Fukushima Daichi no  es el peor de los accidentes nucleares pero sí el más complicado. Los peritos nucleares afirmaron que Fukushima quedará en la historia como el segundo accidente nuclear en gravedad, aunque no tan nocivo como el  desastre de Chernobyl I (1) fue peor que el accidente de Three Mile Island (2) llevará meses o años poder evaluar cuán nefasta fue la liberación de radiación sobre la salud humana, la contaminación alimentaria y la zona rural de los alrededores (Fuente: Fikushima, Wikipedia)

Lo que aprender

Reafirmamos que el propósito de este estudio tan detallado del evento fue hacer una reflexión sobre lo que deberíamos aprender de él para disolver nuestra indiferencia delante de la realidad planetaria que nos cerca, por no afectarnos directamente. Japón, para nosotros, es solo nuestra antípoda, una isla del otro lado del mundo, ¡muy lejos! En verdad, todos nosotros, seres humanos, cohabitamos un único planeta y somos responsables directos o indirectos por todo lo que en él suceda. La vida es una sola, la raza humana es parte de una entidad mayor: la Humanidad, que evoluciona junto en un mismo planeta-escuela, la Tierra. Y podemos colaborar con su  evolución, o ser obstáculos para ello.

Los Mensajeros Divinos, nuestros Instructores mayores, no se cansan de instruirnos que todo lo que sucede fuera de nosotros es solo un espejo de lo que existe y opera dentro de cada uno de nosotros. Hasta las mismas catástrofes y desastres naturales poseen raíces profundas en la propia consciencia humana, y es allí donde podemos y debemos actuar para colaborar en la transformación y en la evolución del mundo. Y la energía de cura para disolver tales estados se encuentra en la medida correcta en los impulsos transformadores que nos traen los Mensajeros Divinos y los verdaderos Instructores espirituales.

QUIEN TIENE OÍDOS PARA OÍR, QUE OIGA (LC 8,4-15)

“Únanse a los Mensajeros Divinos en una gran corriente de amor por la humanidad. Sirvan, perdonen, reconcíliense, amen, envíen al mundo mensajes de paz y vivan esta paz. Sean ejemplos de un verdadero esfuerzo por vivir el bien y ya no se permitan rendirse al odio y al desamor simplemente por su incapacidad de ser humildes”. 

Mensaje de San José, 15 de enero de 2016

El actual grado de contaminación radioactiva

El actual grado de contaminación radioactiva del plano físico del planeta repercute en las esferas suprafísicas y corroen el hilo de la vida que liga a la consciencia de los seres a los cuerpos. Los átomos materiales poseen una contraparte sutil a la cual están unidos por una red de éteres. Cuando el hombre pretende obtener energía del núcleo de esos átomos, actúa directamente en la base y en anclar el poder divino en la existencia concreta. Esto lo hace movido por fuerzas obscuras y constituye una violación de leyes que deberían aprenderse,  ser controladas y luego utilizadas para beneficio del Todo.

Las consecuencias kármicas de esta violación son graves. Al alterar el núcleo de un átomo físico,  se rompe la red que une a la partícula a su contraparte sutil. La energía liberada deja de responder a las leyes que rigen el plano al que pertenece y  se torna un agente desintegrador de las formas. Es como si pasara a actuar por cuenta propia, fuera de los ritmos cósmicos, y solo la intervención del Poder Superior es capaz de poner fin a este desequilibrio. Por  esta razón, la tarea de transmutación y preservación de la vida realizada por los Centros Planetarios y por las naves intraterrenas, intraoceánicas y las extraterrestres es inconmensurable y constante. Si no fuera por ellos la Tierra no existiría más como planeta material.

Hace décadas, cuando la humanidad redescubrió el uso de la energía nuclear, los gobiernos responsables fueron contactados por seres intraterrenos y extraterrestres, que se materializaron y les advirtieron sobre el inmenso riesgo en el que colocaban al planeta. Les ofrecieron ayuda para que abandonaran el emprendimiento; serían instruidos en el uso de energías no contaminantes. Las advertencias fueron ignoradas y la ayuda rechazada. Pocos años después explotaba la bomba atómica en Hiroshima. La repercusión de esta elección trasciende el ámbito humano.

Del Libro Léxico Esotérico de la Obra de Trigueirinho, entrada: radioactividad

Ciência sem consciência – um corpo doente a ser tratado

“La radiación se esparce, penetra la esencia de las células, degenera y degrada.
Del medio líquido brotan formas monstruosas, y pensarán que vinieron de otros tiempos.
La ciencia, confundida, se encamina hacia el estudio de las “leyes ” del caos.
Aun así hay una tarea que cumplir y una realización que alcanzar.
La ciencia tiene una tarea. La ciencia  es parte de un Plan. La ciencia es una rama que debe rescatarse.
La ciencia es un cuerpo enfermo que debe tratarse—un cuerpo que aún  deambula buscando su posición.
La ciencia pide socorro. No comprendió la devoción que penetró en sus venas, pero la intención recta está en sus bases, y los que buscan una unión con la verdad, sostienen la posibilidad de cambio
A la a ciencia concurren algunos de los que saben que ella es el espejo de la sabiduría, algunos de los que auxilian a la madre.
Conocen las leyes de la antimateria, pero la luz se les oculta para que puedan reafirmar que el hombre también está facultado para llegar a la verdad cuando se dispone a partir al encuentro de lo desconocido.
La ciencia está perdida. No comprendió el fuego de la devoción que penetró en sus venas.
Su regeneración vendrá de la percepción del Orden de los Universos.
Alguien sabrá la hora de entregar el secreto, pero no  revelará el modo de aplicarlo hasta que el nudo no se deshaga”.

Del libro Profecias a los que no temen decir sí, de Trigueirinho, Ed. Kier, pág, 23-24

Lo que los científicos hicieron

“Lo que los científicos hicieron fue destruir el átomo, la materia-prima creada por Dios y utilizada por Él para componer el Universo, Liberaron fuerzas destructivas y las lanzaron al mundo y, con ellas, introdujeron fuerzas degenerativas en medio de la humanidad.  Incluso el uso comercial pacífico de la energía nuclear en reactores nos traen esos males, y los procedimiento de seguridad no son capaces de controlarlos”.

Paul Brunton (1898-1981) Filósofo, místico, instructor espiritual e Iniciado, inglés. Véase:  La Agenda de Paul Brunton, Volumen VII, Larson Publicaciones
1 – El desastre de Chernobyl  fue un accidente nuclear catastrófico en abril/86, en la central eléctrica de la usina nuclear de Chernobyl (República Socialista Soviética de Ucrania) Una explosión y un incendio lanzaron grandes cantidades de partículas radioactivas en la atmósfera, que se esparcieron por buena parte de la Unión Soviética y de Europa Occidental. El desastre fue uno de los peores accidentes nucleares de la historia, uno de los dos únicos clasificados como  eventos de nivel 7 (clasificación máxima) en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (siendo el  otro el Accidente nuclear de Fukushima I) en Japón/ 2011.
2 – El accidente de Three Mile Island fue un derretimiento nuclear de la Unidad 2 de la Central nuclear de Three Mile Island, Pensiilvania, EUA, el más significativo accidente en la historia de la generación comercial de energía nuclear de Estados Unidos, que tuvo como resultado la liberación de gases radiactivos y considerado en la época el más grave, hasta que fue superado por el accidente de Chernobyl, y por el accidente nuclear de Fukushima I, en Japón/2011.

El tema de la cura planetaria deberá continuar!

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Impulso Cura

2018-10-11T12:01:15+00:0011 octubre 2018|Categories: Impulso Cura, Impulsos para la semana|