Vehículos de Sustentación de la Vida Planetaria

Los océanos son los principales reguladores térmicos del planeta, dotados de una inmensa biodiversidad, procesan nutrientes a través de sus ciclos naturales y aún proporcionan una amplia gama de empleos que benefician a millones de personas.

A menudo llamados el pulmón del mundo, los océanos proporcionan gran parte del oxígeno necesario para mantener la vida en el planeta y absorben el exceso de dióxido de carbono que se libera a la atmósfera terrestre.

A pesar de su grandiosidad —tres cuartos de la superficie de la Tierra están cubiertos por mares y océanos— su capacidad para resistir las actividades humanas ha sido motivo de preocupación y está siendo debatida por agencias reguladoras, ONG y grupos preocupados por la sostenibilidad y preservación del planeta.

Esenciales para la vida, los océanos enfrentan varias amenazas imputables a los seres humanos, como la pesca de exterminio, la caza depredadora de los tesoros marinos, la contaminación, el cambio climático y el vertido de grandes cantidades de basura.

La alarmante cantidad de residuos plásticos

En 2016, bajo el tema “Océanos Saludables, Planeta Saludable”, en la sede de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, varias actividades llamaron la atención sobre los riesgos asociados con el vertido de aproximadamente veinte millones de toneladas de materiales plásticos por año en los mares .

También en 2016, un estudio divulgado por el Foro Económico Mundial en Davos declaró que para 2050 los océanos tendrán más piezas de plástico, en peso, que peces.

Otro estudio, ampliamente difundido por la prensa, publicado por el periódico Scientific Report, (Informe Científico), describió lo que oficialmente se conoce como la Gran Basura del Pacífico, que es la concentración de aproximadamente ochenta mil toneladas de desechos plásticos en la región del Océano Pacífico entre Hawai y la costa de California, donde se acumulan contaminantes sólidos, con una tendencia de aumento constante, debido a la dinámica de las corrientes marítimas.

Estudios más recientes muestran condiciones cada vez más alarmantes. En mayo de 2019, un estudio realizado por el Instituto de Oceanografía de la Universidad de California reveló que el plástico sintético está contaminando incluso la Fosa de las Marianas, considerada el punto más profundo de los océanos.

 El Sufrimiento del Reino Animal

Todo este descarte de desechos plásticos, que contamina los océanos, además del daño ya mencionado, también termina causando sufrimientos a los seres indefensos, no solo a las especies marinas, sino también a las aves y otros animales.

 Las encuestas realizadas también por la ONU muestran que se consumen hasta cinco trillones de bolsas de plástico por año en todo el mundo. Y, también anualmente, ocho millones de toneladas de botellas de plástico terminan en los océanos, dañando a seiscientas especies marinas, de las cuales el 15% están en peligro de extinción.

 Otro hecho desolador, según el mismo estudio, es que el 90% de las aves marinas han ingerido plástico al menos una vez en sus vidas.

 Lo que el ser humano descarta inadvertidamente termina en el estómago de muchas especies, o incluso termina atrapándolas, asfixiándolas o matándolas, como son los casos de animales de mayor porte, tales como tortugas, delfines y focas. Para ellos, el peligro está en las bolsas de plástico, ya que muchos se atascan o terminan ingiriéndolas.

 Como advierte el Proyecto Tamar, esta ingestión accidental tiene un efecto dramático: “los tractos digestivos llenos de plásticos tienen menos capacidad de asimilar nutrientes de los alimentos verdaderos. Esto reduce la probabilidad de que los animales sobrevivan y, a la larga, puede causar el colapso de ciertas poblaciones. Las tortugas marinas, focas, leones marinos, delfines, manatíes, aves marinas y peces son algunas de las innumerables víctimas”.

 En cuanto a esta imagen del sufrimiento del Reino Animal, es importante resaltar que consta en la enseñanza transmitida por José Trigueirinho Netto, fundador de la Fraternidade – Federación Humanitaria Internacional (FFHI), que: “depende del ser humano no diezmar el Reino Animal, sino colaborar con la realización del propósito de su existencia “.

Preservar es fundamental y urgente

Esparcidos por todo el mundo, muchos grupos trabajan con diferentes iniciativas para hacer que la preservación de los océanos funcione en la práctica, pero es poco en comparación con la dimensión  de los  daño.

La disminución en el uso de plástico en la vida diaria es urgente, así como las iniciativas de reciclaje, pero se necesitan acciones mucho más amplias y estructurales para cambiar el rumbo que ha tomado la civilización humana.

Debe de existir un punto de transformación de la consciencia*

Hay una contraparte importante de los océanos, impregnada de contenido relevante de inspiración espiritual. En uno de los estudios de Trigueirinho leemos que: “El Océano es un espejo que absorbe la luz interior y los códigos de renovación para la Tierra”, y esto amplía enormemente la visión sobre la función de todo este universo compuesto por las aguas de los océanos y por la vida marina.

En este sentido, en su constante trabajo de colaboración de una manera simple para que el ser humano crezca en consciencia, Trigueirinho enseñó: “Cuando decimos una oración, en la que se incluyen a los océanos, estamos conectados con mucha paz, mucha armonía, estamos conectados con la misericordia”.

 Todas las acciones para la preservación de los océanos y de la naturaleza son válidas, necesarias y urgentes, y pueden incluir este ejercicio de oración, para que la civilización tome otro rumbo y pueda celebrar el Día Mundial de los Océanos con noticias mejores y más edificantes.